Cómo ocultar que estás a dieta


                                     
Aunque a muchas personas les gusta hablar de sus dietas, hay otras personas a las que no les gusta que los demás sepan que están a dieta. Tal vez ya estás cansado de escuchar lo bueno y malo de cada dieta como tema de conversación en una cena, o tener que justificar lo que haces. Algunos estudios demostraron que si anuncias tus metas a otras personas, tienes menor probabilidad de lograrlas, el sentido de satisfacción al decirlo crea una sensación prematura de realizarlo.
Mantén la información secreta, en lugar de anunciar o discutir tus planes dietéticos. Poco a poco verás lo sorprendidos que se verán tus familiares y amigos cuando te vean con menos peso. Este artículo te enseña una forma de ocultar que estás a dieta, sin importar la razón por la que no quieres que se sepa.

Pasos

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    Prepárate para reaccionar tranquilamente cuando te pregunten si estás a dieta. Prepara algunas respuestas si es que tu familia y amigos se dan cuenta de que acostumbrabas a comer cierta cantidad de comida, y ahora te ven comer menos. En lugar de actuar a la defensiva, prepara una lista de respuestas que te ayuden a ocultar que estás a dieta. Aquí hay algunas sugerencias:
    • “Esto es lo que como normalmente”
    • “Estoy tratando de comer saludablemente”
    • “No me gusta la pizza, gracias”
    • “No gracias, no tengo hambre”
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    No discutas sobre lo que comes, o lo que comen otros. Una de las maneras mas rápidas para detectar a una persona a dieta es verlo obsesionado con la comida o su peso. Evita hablar de esos temas, esto incluye los ejercicios, ya que en cierta forma son parte de tu dieta.
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    Prepárate para el éxito. Una dieta consiste en tener un equilibrio y una buena relación con la comida. Si tu dieta consiste en pasar hambre todo el día, sólo provocarás atracarte de comida por la noche, saboteando todos tus esfuerzos. Otra forma de destruir la dieta es salir con tus amigos y tomar alcohol. Una de las mejores maneras de esconder la dieta es prepararte mental y físicamente cada vez que salgas:
    • Come seis porciones al día que consistan de proteína y carbohidratos.
    • Piensa en lo que vas a comer o hacer.
    • Mantente de buen humor.
    • Ejercítate antes.
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    Consulta con un profesional. Si eres parte de un programa de pérdida de peso establece relación con otros participantes. Algunas veces es bueno hablar sobre la dieta, si lo haces con otra persona con problema similar te ayudará a alcanzar la meta. Si lo haces por tu cuenta puedes buscar foros o chats.
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    Comparte los resultados con algún familiar y amigo. Una vez que hayas alcanzado una parte de tu meta puedes comentarlo con una persona de tu confianza. Encuentra un lugar tranquilo para hacerlo, no te olvides comentarle que mantienes la dieta en secreto.
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    Mantente cerca de las personas positivas, aleja a los negativos o los que creas que no te ayudarán. No tengas miedo en contárselo a las personas en las que confías, pero asegúrate de mencionarles que no deben comentarlo con otros.
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    Aléjate de las personas prejuiciosas. Una de las razones para mantener tu dieta en secreto es por culpa de los prejuiciosos. Sus opiniones pueden ser groseros y no será necesario convertir la discusión en algo emocional ¡No necesitas explicar a nadie sobre tu dieta!
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    Nunca reveles tu dieta a los “saboteadores” de tu vida. No estés rodeado de personas que critican tu peso y te preguntan sobre todo lo que comes, tú debes escoger que comes y que no. Te critican lo que haces y lo que no haces. Algunos cuestionarán tus decisiones, y te llevarán a realizar dietas extremas, no caigas en esos juegos.
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    Recuerda que no estás solo. Muchas personas esconden que están a dieta para evitar 

Cómo elegir la mejor dieta

¿Has tenido problemas eligiendo la mejor dieta últimamente? Las posibilidades son interminables y con suerte, o puede que seguramente, estos consejos te ayudarán a estrechar el campo y a encontrar una solución a tu problema.

Pasos

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    Elige una dieta. Elige una dieta que se adapte a tu estilo de vida. Si trabajas muchas horas, encuentra algo que requiera poco ejercicio físico. Si estás demasiado ocupado para cocinar o no te gusta hacerlo, considera una dieta basada en alimentos proteínicos sustitutivos que son fáciles y rápidos de preparar. Si tienes tiempo y te gusta preparar la comida, puede que prefieras una dieta que cuente con tres comidas al día y muchas más opciones en cuanto alimentos.








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    Piensa en la intensidad que quieres. Si quieres perder mucho peso, prepárate a incluir el ejercicio en tu régimen diario y posiblemente necesites hábitos más restrictivos. De todas formas, ten en cuenta de que no es saludable perder más de medio kilo o 1 kilo por semana, así que no intentes perder demasiado en tan poco tiempo.


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    Tómate tu tiempo para aprender e informarte sobre la dieta. Tómate tu tiempo para informarte sobre la dieta que elijas para asegurarte de que sigues el programa adecuadamente. Una dieta es como un niño o una relación, requiere bastante devoción y responsabilidad para hacer que funcione.


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    Averigua los beneficios de todas las dietas que estés considerando. También deberás consultar a tu médico antes de empezar una dieta para asegurar que no sea dañina para tu salud.


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    Consejos
  • Cuando sea la primera vez que haces dieta, ve paso a paso. No hagas nada extremo porque será demasiado duro y te desanimará enseguida.
  • Mucha gente dice que llevar un diario de comidas puede ser de ayuda cuando estás empezando a adquirir nuevos hábitos de comida.
  • Recuerda que hacer dieta no es solo lo que comes. También necesitas ejercicio para que funcione.
  • Cuando hagas dieta, necesitas un equilibrio entre trabajo y ejercicio. No trabajes demasiado ni hagas demasiado ejercicio.
  • Una dieta saludable incluye beber bastante agua, generalmente 2 litros diarios.
  • La mejor dieta es la que funciona para ti y la que puedas seguir. Asegúrate en centrarte en ti mismo primero, eso es lo importante. Ten cuidado cuando hagas ejercicio.

Cómo desintoxicar el cuerpo

La desintoxicación es el proceso de remover sustancias tóxicas del cuerpo. Las dietas que proclaman hacer una desintoxicación completa en cuestión de días han circulado por décadas, y existen muchos métodos diferentes. Sin embargo, las desintoxicaciones no son para todos, y la ciencia detrás del proceso aún es precaria.[1] Aquí hay algunas ideas para ayudarte a llevar a cabo una dieta de desintoxicación segura.
Nota: Este artículo no contiene información sobre cómo desintoxicar a alguien bajo tratamiento por alcoholismo o abuso de sustancias. Desintoxicarse del alcohol o de otras sustancias, particularmente benzodiazepinas, siempre deberá ser llevado a cabo bajo la supervisión de un médico profesional.

Pasos

Parte Uno: Desintoxicaciones a corto plazo

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    Haz una desintoxicación de frutas. Éstas son una buena manera de hacer dieta sin morir de hambre. Dentro de otros beneficios de salud, comer suficiente fruta puede aumentar tus niveles de energía, ayudarte a perder peso e incluso reducir el riesgo de un infarto.[2][3] Puedes desintoxicarte comiendo una variedad diferente de frutas, o sólo comiendo un tipo. Para mejores resultados, escoge una fruta que disfrutes comer para que no sientas que estás sufriendo.

    • Come frutas cítricas. Estas frutas tienen un poder de desintoxicación más alto, e incluyen naranjas, mandarinas, toronjas, limones y limas.[4][5] Puedes comerlas solas o combinarlas con otras frutas. No excedas más de 7 días seguidos en una dieta de una sola fruta.
    • Prueba una desintoxicación con uvas. Las uvas contienen resveratrol, que puede protegerte contra el cáncer y la diabetes, y potencialmente prevenir la formación de coágulos de sangre.[6] También son una buena fuente de potasio y Vitamina C. No comas otra cosa más que uvas (el tipo que te guste) por 3-5 días.
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    Haz una dieta líquida. Consume solamente líquidos (agua, té, jugo de frutas, jugo de vegetales y/o malteadas de proteínas) por 2-3 días.[7] Las dietas líqudas pueden impulsar la pérdida de peso al restringir la ingesta de calorías, y se cree que limpian tu cuerpo de ciertas toxinas, aunque no hay una investigación solida para respaldar esta aseveración.[8]

    • Asegúrate de incluir jugos de frutas y/o vegetales en tu dieta líquida para asegurar que tu cuerpo obtenga los nutrientes necesarios.
    • Si tu meta es perder peso, entonces tendrás que cambiar tus hábitos alimenticios una vez que la dieta líquida se acabe, o simplemente aumentarás los kilos que perdiste.[9]
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    Come sólo frutas y vegetales por 7 días. Las frutas y vegetales contienen las vitaminas, minerales y otros nutrientes que tu cuerpo necesita para mantenerse saludable. Asegúrate de comer una combinación diversa de productos para asegurar que estás obteniendo los nutrientes que necesitas. Usa la siguiente guía para determinar qué comer durante tu dieta:

    • Obtén fibra de los frijoles rojos, negros, manzanas, soya, moras azules y alcachofas.[10]
    • Obtén potasio de zanahorias, plátanos, habas, papas blancas, verduras de hoja verde cocidas y camote.[11]
    • Obtén Vitamina C de kiwis, fresas, col, coliflor, tomates, naranjas, coles de bruselas, mangos y pimientos.[12]
    • Obtén ácido fólico de la espinaca cocida, melones, espárragos, naranjas y frijoles negros.[13]
    • Obtén grasas buenas del aguacate, aceitunas y coco.[14]
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    Bebe agua de limón. Añade limón, naranja o jugo de lima a tu agua a lo largo del día. Estas frutas contienen ácido cítrico, que ayuda a tu cuerpo a deshacerse de la grasa.[15]
Además, ¡añadir sabor a tu agua puede facilitarte el tomar esos 8 vasos diarios!
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    • Combina el régimen de agua de limón con una dieta que sea rica en frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas magras.
    • Cepilla tus dientes entre comidas para prevenir la erosión por el ácido de los limones.
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    Descansa. Tal vez sientas que la desintoxicación te hace sentir con más energía, o que aumenta tu letargo. De cualquier manera, es importante dormir lo suficiente cuando estás a dieta. Asegúrate de programar al menos 8 horas por la noche, con siestas en la tarde si es necesario.

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    Medita. Muchas religiones y filosofías proponen que desintoxicarse es una manera de concentrar la mente y desarrollar un sentido de paz. Mientras desintoxicas tu cuerpo, intenta deshacerte de rencores, ira, tristeza y otros sentimientos negativos. Usa el tiempo que normalmente pasarías comiendo o preparando comida para pensar en tus metas y aspiraciones. Destila tus pensamientos en un diario.

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    No te excedas: sobre todo, encuentra un programa balanceado y alcanzable que combine ejercicio diario y cambios a una dieta saludable con supervisión regular y calificada. Recuerda que estás tratando de propiciar los hábitos saludables, no estresar tu cuerpo con un cambio rápido, extremo e insostenible. Evita comer en exceso cuando salgas de la desintoxicación.

Parte Dos: Desintoxicaciones a largo plazo

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    Come carne criada y producida orgánicamente. Los productos convencionales crecen con fertilizantes químicos e insecticidas sintéticos, mientras que los productos orgánicos crecen con fertilizantes y pesticidas naturales.[16] Las carnes orgánicas están libres de los antibióticos dañinos, hormonas de crecimiento y medicamentos que se les dan a los animales en las granjas convencionales.[17]

    • Revisa las etiquetas para determinar si un producto es orgánico o no. Los alimentos orgánicos deben tener un sello verde de Certificación Orgánica de la USDA,[18]
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    Bebe suficiente agua. Beber suficiente agua es esencial para tu salud. Entre sus otros beneficios, te ayuda a mantener los niveles de fluidos de tu cuerpo, lo que ayuda a tus riñones a desechar la toxina principal del cuerpo, el nitrógeno ureico en la sangre.[19]

    • Debes beber al menos 8 vasos de agua a diario. Asegúrate que el agua que bebas esté filtrada.
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    Evita el alcohol. Las investigaciones han sugerido que el alcohol puede estar ligado con el inicio de ciertos tipos de cáncer, incluyendo el de pecho en mujer.[20] Aunque no tienes que dejarlo por completo, toma sólo una copa de vino o cerveza por noche, a lo mucho.

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    Evita los azúcares añadidos. Consumir un exceso de azúcar regularmente puede causar que tus niveles de azúcar en la sangre se disparen, poniéndote en riesgo de padecer una enfermedad cardiaca, diabetes y ciertos tipos de cáncer a la larga.[21] Lee todas las etiquetas de nutrición y ten cuidado con los azúcares añadidos en panes, aderezos para ensalada y salsas.

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    Limita tu exposición a toxinas dañinas en el aire. Estas incluyen monóxido de carbono y asbestos, que pueden ser encontrados en las casas.

    • El monóxido de carbono es un químico sin olor potencialmente fatal que es producido en hornos, asadores y motores de carros.[22] Los efectos secundarios incluyen dolores de cabeza, mareo y letargo.[23] Considera obtener un detector de monóxido de carbono en tu casa, y mantenla ventilada apropiadamente.
    • Las casas y los edificios deben ser probadas apropiadamente para los asbestos.

Cómo bajar de peso sin hacer ejercicio



¿Quieres perder peso sin hacer ejercicio? Puedes lograrlo haciendo algunos cambios saludables a tu dieta diaria. Aquí te decimos cómo.






Pasos

Parte uno: Qué comer

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    Toma un vaso de agua antes de cada comida. Lo que crees que es hambre pudiera ser sed – puede ser difícil ver la diferencia. Tomar un vaso lleno de agua y esperar algunos minutos puede ser útil para asegurarte de que “realmente” tengas hambre antes de empezar a comer.

    • El agua también ocupará espacio en tu estómago, lo cual ayudará a que te sientas satisfecho con menos comida. Si no quieres beber un vaso completo de agua antes de comer, intenta beber sorbos entre cada bocado.
    • Si prefieres bebidas endulzadas en lugar de agua, engáñate a ti mismo. Pon una rebanada de limón en tu botella de agua para añadirle sabor.
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    Cuenta las calorías. Las dietas para perder peso se resumen en una simple suma – tienes que quemar más calorías de las que ingieres. Investiga cuántas calorías tienen los alimentos que sueles comer, suma todo al final de cada día o descarga una aplicación para contar calorías y asegúrate de ingresar todo lo que has comido después de cada comida.

    • Averigua cuál es tu tasa metabólica basal (TMB). A pesar de que no te estás ejercitando, por el simple hecho de estar vivo estás quemando calorías todos los días. Saber qué tanto margen de maniobra tienes puede ayudarte a planear tu dieta apropiadamente. Ve a Cómo calcular cuántas calorías necesito comer para perder peso para mayor información.
    • Tu objetivo es perder una libra por semana. Este es un paso seguro para perder peso y no debe de forzarte a pasar hambre para cumplirlo. Una libra equivale a 3500 calorías, lo cual significa que necesitas un déficit de 500 calorías diarias por una semana.
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    Come alimentos que se digieran lento. Comer alimentos que son más difíciles de diferir te ayudará a sentirte satisfecho por más tiempo, al igual que mantener a tu metabolismo ocupado. Concéntrate en los alimentos que son altos en fibras, como por ejemplo:[1]

    • Algunas frutas (incluyendo peras, manzanas y frambuesas)
    • Vegetales (incluyendo las alcachofas, el brócoli y los chícharos)
    • Nueces y leguminosas (como los frijoles, almendras y lentejas)
    • Granos (como el espagueti de trigo entero, copos de salvado y cebada)
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    realiza bocados más pequeños. Cuando estés comiendo, procura evitar poner bocados grandes dentro de tu boca. Mejor divide tu comida en más bocados. Esto hace que comas más lento, lo cual alarga tu comida y te ayuda a identificar cuándo estás satisfecho..

    • Divide tu comida antes de comer. Corta tu comida en pequeños pedazos o parte el pan en pedacitos pequeños.
    • Usa utensilios más pequeños. Si sueles comer el cereal con una cuchara grande, usa una cuchara más pequeña en su lugar.

Parte Dos: Cuándo comer

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    Desayuna. Contrario a la creencia popular, no perderás más peso si te saltas el desayuno. De hecho, los estudios indican que el comer desayuno activa tu metabolismo y hace que funcione durante todo el día.[2]

    • Cuando pones a trabajar a tu metabolismo por la mañana empieza a quemar calorías. Cuando no comes por períodos largos de tiempo, tu cuerpo funciona como si estuvieras en ayuna ya que la comida está escasa y entonces quema menos energía.
    • Come alimentos con fibra o proteína. Toma más tiempo descomponerlos que los alimentos dulces con muchos carbohidratos. Procura comer alimentos como frutas frescas y vegetales, huevo y mantequilla de maní.
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    Come en horarios regulares. Si puedes, procura comer tus comidas a la misma hora cada día. El comer en un horario regular le ayuda a tu cuerpo a establecer un patrón que le permita quemar la cantidad correcta de calorías. Si tus hábitos de comida son impredecibles o sueles saltar comidas, tu cuerpo tenderá a guardar las calorías para una emergencia.

    • Un horario regular de comida también te ayudará a controlar mentalmente tu ingesta de alimentos. Si tienes una hora de comida establecida y a la cual estás esperando, puedes tener un calendario exacto para retrasar la gratificación.
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    No comas en frente de la TV. Si el comer mientras ves la televisión se ha convertido en un hábito, podrías encontrarte con que no estás mentalmente ocupado en comer. En lugar de eso, procura saborear cada bocado. Más adelante, cuando tengas hambre, podrás acordarte de comer más tranquilamente.

    • No comas mientras veas algún programa de televisión. En lugar de comer botanas hasta saciarte, arriésgate comer hasta que se termine el programa o cuando haya comerciales – lo cual puede ser después de que te sientas satisfecho.
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    Controla el comer por estrés. El estrés y la ansiedad pueden llevar a la obesidad ya que muchas personas se comen sus sentimientos. El comer sin estar hambriento le suma a tu dieta una tonelada de calorías innecesarias y que pueden ser fácilmente recortadas liberando el estrés.[3]

    • Encuentra otra actividad. En lugar de comer por placer, haz algo como meditar, ejercitarte, tocar un instrumento musical o leer.
    • Duerme lo suficiente. El déficit del sueño puede ocasionar que te sientas más estresado y por lo tanto más hambriento durante el día. Procura dormir al menos siete horas cada noche.[4]
    • Despeja tu mente antes de comer. Respira profundamente y calma tu ritmo cardíaco antes de comer. Mastica con lentitud y toma varios respiros entre los bocados.
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    Evita comer a altas horas de la noche. Debido a que tu cuerpo no quema muchas calorías mientras está dormido, lo más seguro es que te quedes con lo que sea que hayas comido antes de acostarte. Sigue estos consejos para combatir los antojos nocturnos:

    • Pon un límite. Debe de ser al menos dos horas antes de irte a acostar, si no es que tres. Una vez que lo hayas establecido, considera el punto sin retorno – si quieres comer un aperitivo, “debe” de ser antes de las 8:00.
    • Opta por tomar bebidas herbales. Si no puedes estar sin hacer nada, pon a hervir un té y tómatelo lentamente antes de irte a acostar. Debe de tener pocas calorías (si es que tiene) y ayudará a que te sientas satisfecho.

 

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